El panorama de los sistemas operativos de escritorio está experimentando un cambio de tendencia notable en los últimos meses. Zorin OS, una de las distribuciones de Linux más enfocadas en la facilidad de uso y la estética visual, ha anunciado un hito histórico para su proyecto: la versión 18 ha superado los 2 millones de descargas en menos de tres meses desde su lanzamiento. Sin embargo, el dato más revelador no es la cifra total, sino el origen de estos nuevos usuarios.
Según los datos compartidos por los desarrolladores, más del 75% de estas descargas se han realizado desde equipos que ejecutaban Windows y macOS, siendo la inmensa mayoría provenientes del ecosistema de Microsoft. Esta estadística refuerza la teoría de que el usuario medio está buscando activamente alternativas viables, gratuitas y seguras para mantener sus ordenadores operativos.
Este éxodo no es casualidad. El crecimiento explosivo de la base de usuarios de Linux coincide en el tiempo con el reciente fin del soporte de Windows 10, que dejó a millones de ordenadores perfectamente funcionales sin actualizaciones de seguridad oficiales y sin la posibilidad de actualizar a Windows 11 por requisitos de hardware. Ante la disyuntiva de comprar un equipo nuevo o cambiar de sistema, parece que muchos han optado por lo segundo.
Zorin experimenta un crecimiento que se duplica en un mes
La velocidad de adopción de Zorin OS 18 está superando todas las expectativas previas del equipo de desarrollo. A finales del año pasado ya se observaba esta tendencia, cuando reportamos que miles de usuarios bajaron esta versión, alcanzando el primer millón de descargas apenas unas semanas después de su lanzamiento en noviembre.
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El hecho de haber duplicado esa cifra en tan poco tiempo demuestra que la retención de usuarios y el boca a boca están funcionando. Lo que es seguro es que la clave del éxito de esta distribución radica en su interfaz familiar, diseñada específicamente para que quien venga de Windows se sienta cómodo desde el primer clic, eliminando la curva de aprendizaje que históricamente ha frenado la adopción de Linux en el escritorio doméstico.

